Con la expedición de la Constitución de 1991 surge en Colombia, la nueva institución de la Corte Constitucional y la acción de tutela, primero, como un gran avance pero, que tomo dimensiones desorbitantes, cuando la propia Corte Constitucional interpretó la Constitución, para fugir como legislador positivo, a través, de las sentencias manipulativas e interpretativas y hasta la acción de tutela, como medio para amedrentar a los funcionarios incluso de otras ramas del poder, violando así, el principio de equilibrio de poderes.
Ante el mover mundial hacia el common law o el derecho de los Jueces; se esperaba un cambio importante, en cuanto, al papel de los Magistrados en el fortalecimiento de la República, sin embargo, comenzamos a vivir el poder de la tiranía judicial, lo cual es evidente en el ejercicio actual de la rama, valga la pena realizar un parangón frente a otras naciones por ejemplo, es diferente al funcionamiento de la judicatura en los países que tienen un fuerte arraigo hacia la república, en sentido estricto; comenzando por la elección democrática de Jueces y Fiscales, lo cual brinda legitimidad y esto, a la hora de efectuar y afectar los precedentes judiciales que tocan a la población en general.
Pero que está pasando cuando los jueces se entrelazan en las otras ramas del poder judicial, sea por rotación de cargos o por sentencias con efectos exorbitantes; este debate se encuentra abierto hoy por hoy. Sin embargo, la preocupación aumenta cuando vemos a un gobierno de izquierda altamente revanchista colocando figuras o personajes de la rama judicial en cargos públicos de la rama ejecutiva uniendo las telarañas del poder, y contando con fichas con gran influencia en la rama judicial, para que bendigan, al nuevo jefe de gobierno cuando realice movimientos dudosos contra la república.

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