5 de junio de 2026

SALUD: desde una visión republicana

Frente a estos diversos enfoques, el ciudadano se enfrenta al reto de validar cuál de ellos se acerca más a la visión republicana descrita y cuál resultaría más conveniente para el futuro del país.

Para iniciar, conviene definir lo que es una República. Según la Real Academia Española (RAE), se trata de la “Organización del Estado cuya máxima autoridad es elegida por los ciudadanos o por el Parlamento para un período determinado”.

Bajo esta premisa, los elementos fundamentales de una República son: la separación de poderes, el imperio de la ley, la temporalidad de los cargos públicos y la elección popular. En este sentido, Colombia se define claramente como tal; de hecho, el artículo 1 de la Constitución Política de 1991 señala que: “Colombia es un Estado social de derecho, organizado en forma de República unitaria, descentralizada (…)”.

Frente al sector salud, y dado el carácter republicano del país, un modelo desde la perspectiva  republicana y liberal debería cumplir con cinco condiciones: 1. Permitir la libre competencia, 2. Ser descentralizado, 3. Garantizar la libre elección del ciudadano, 4. Promover la corresponsabilidad en el cuidado de la salud (autogobierno) y 5. Asegurar el buen uso de los recursos (mayordomía). En resumen, se requiere un Estado menos intervencionista, pero riguroso en la vigilancia de los recursos asignados.

Con esta claridad conceptual, es posible analizar los planteamientos de los diferentes candidatos presidenciales. En medio de sus diferencias, todos coinciden en un punto crítico: la urgencia de estructurar un plan de choque frente a la crisis asistencial que vive el país.

Comencemos por los candidatos con menor presencia en los medios de comunicación y terminemos con los candidatos que puntean en las encuestas:

  • General (r) Gustavo Matamoros: Su visión se fundamenta en una revisión técnica del sistema para plantear soluciones normativas y corregir vacíos legales. Su pilar principal es la salud pública y la prevención, considerando vital el acceso al agua potable y la nutrición infantil. En el componente institucional, promueve la reforma al INVIMA y el fortalecimiento de la presencia estatal en las regiones.
  • Sondra Macollins: Se enfoca en el pilar «Salud Digna, Digital y Eficiente», cuyo eje es la transformación tecnológica y el uso de inteligencia artificial para eliminar la burocracia y las filas. Su estrategia es mixta: mantiene las instituciones prestadoras tradicionales y el rol de las EPS, pero optimiza el servicio mediante herramientas digitales.
  • Mauricio Lizcano: Su estrategia, se basa en un modelo de «centro rebelde» que rechaza la estatización total, prioriza la articulación público-privada y preserva a las EPS. Combina medidas de choque inmediatas para la crisis financiera con la modernización tecnológica y una infraestructura regional equitativa.
  • Claudia López: Busca resolver la crisis financiera mediante la concertación, alejándose tanto de la estatización total como del conformismo con las fallas actuales. Sus propuestas incluyen un modelo de aseguramiento mixto, un fondo de rescate financiero, mecanismos de choque a corto plazo, la integración de las Manzanas del Cuidado y la modernización tecnológica.
  • Sergio Fajardo: Le apuesta a «construir sobre lo construido» desde la transparencia, la sostenibilidad financiera y la concertación, rechazando reformas radicales o improvisadas. Prioriza la estabilización operativa y financiera mediante un control técnico riguroso, manteniendo el esquema mixto pero garantizando que los recursos vayan exclusivamente a la atención. Sus pilares son: sostenibilidad financiera, gobernanza participativa, territorialización diferencial y ciencia/tecnología.
  • Paloma Valencia: Defiende un rescate financiero inmediato, la continuidad del modelo mixto y la modernización tecnológica para frenar la crisis asistencial. Rechaza la eliminación de las EPS y promueve la articulación público-privada bajo una estricta rectoría estatal, fundamentada en planes de choque, sostenibilidad financiera, enfoque territorial y tecnología.
  • Iván Cepeda: Concibe la salud como un derecho fundamental y no como “un negocio”. Busca profundizar la reforma estructural iniciada por el Pacto Histórico mediante una fuerte rectoría pública, enfoque territorial e intervención inmediata de la crisis. Sus pilares se centran en el plan de choque, la atención primaria, el enfoque territorial y la transparencia – anticorrupción.
  • Abelardo de la Espriella: Su enfoque mantiene el modelo mixto de aseguramiento y preserva las EPS. Su estrategia prioriza la inyección inmediata de capital, auditorías estrictas apoyadas en tecnología y la optimización en el acceso a medicamentos, bajo pilares de rescate financiero, control estricto, regulación de precios, atención primaria y fortalecimiento del talento humano.

Frente a estos diversos enfoques, el ciudadano se enfrenta al reto de validar cuál de ellos se acerca más a la visión republicana descrita y cuál resultaría más conveniente para el futuro del país.

Después de todo, no debemos olvidar que, bajo los principios republicanos, los ciudadanos también somos los primeros responsables del cuidado de nuestra propia salud.

Es por ello, que el verdadero desafío no consiste simplemente en escoger entre modelos, sino en definir qué tipo de relación queremos establecer entre el ciudadano, el Estado y el derecho a la salud. Una concepción republicana busca un equilibrio en el que el Estado garantice las condiciones necesarias para una vida digna y libre de dominación, mientras que los ciudadanos asumen activamente los deberes que acompañan a sus derechos. En ese equilibrio se encuentra la posibilidad de construir un sistema de salud sostenible, justo y compatible con los valores de una ciudadanía responsable y comprometida con el bien común.

 Por: Adriana Palma Gómez