Cada 7 de agosto, Colombia recuerda la Batalla de Boyacá, la gesta que consolidó nuestra independencia y abrió el camino para la construcción de una República fundada sobre la libertad, la división de poderes y el imperio de la ley.
Pero es claro que la independencia no es un simple acontecimiento que pertenezca únicamente a los libros de historia. Cada generación debe tener la responsabilidad de defenderla frente a nuevas amenazas: la concentración del poder, el autoritarismo, el debilitamiento de las instituciones, la polarización permanente y el abandono de los principios que dieron origen a esta gran Nación.
Hoy el país mira hacia un nuevo ciclo político. Los ciudadanos eligieron una nueva propuesta sobre el rumbo que debía tomar Colombia y esa fue la presentada por Abelardo de la Espriella bajo el nombre de «La Patria Milagro», una visión que plantea el fortalecimiento del Estado de Derecho, la recuperación de la autoridad legítima, el impulso al crecimiento económico y la reivindicación de los principios republicanos.
Este proyecto recibió el respaldo mayoritario de los colombianos, su mayor desafío no sera únicamente gobernar, sino demostrar que es posible reconciliar el desarrollo económico con la libertad, la seguridad con la justicia y el ejercicio firme de la autoridad con el respeto absoluto por la Constitución.
Las grandes naciones no se construyen sobre la improvisación ni sobre personalismos. Se edifican sobre instituciones sólidas, seguridad jurídica, respeto por la propiedad privada, confianza para la inversión, emprendimiento, disciplina fiscal y una ciudadanía comprometida con el bien común.
Colombia necesita volver a creer en la República. Una República donde el Congreso legisle con independencia, donde la justicia actúe sin presiones, donde el Ejecutivo gobierne dentro de los límites constitucionales y donde ningún poder pretenda imponerse sobre los demás.
Los principios republicanos no pertenecen a una ideología ni a un partido político. Son el patrimonio de toda una sociedad que aspira a vivir en libertad.
«El verdadero milagro que Colombia necesita no depende únicamente de un presidente. Depende de que los ciudadanos recuperemos la confianza en nuestras instituciones, de que el mérito vuelva a ser un valor, de que la legalidad deje de ser una excepción y de que el servicio público vuelva a entenderse como una responsabilidad y no como un privilegio».
Hoy 7 de agosto debe ser mucho más que una conmemoración histórica. Debe ser una invitación a recordar que la independencia solo tiene sentido cuando está acompañada por la libertad, el orden constitucional y la responsabilidad de quienes ejercen el poder.
Porque una Nación no es grande por la riqueza de sus recursos, sino por la fortaleza de sus instituciones; no es próspera por azar, sino por el trabajo de sus ciudadanos; y no es verdaderamente libre cuando el poder se concentra, sino cuando la Constitución es respetada por todos.
Que el espíritu de Boyacá inspire nuevamente a Colombia. Que la República vuelva a ocupar el lugar que merece. Y que cualquiera que sea el gobierno elegido por los colombianos, tenga siempre presente que el mayor deber de un gobernante es servir a la Nación, proteger sus libertades y dejar instituciones más fuertes que las que recibió.
Solo así podremos legar a las próximas generaciones una Colombia verdaderamente grande, próspera y libre.
Dios bendiga a Colombia; Dios bendiga al nuevo gobierno 🙏

Escrito por: Andrés Suárez

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