Bogotá enfrenta problemáticas como microtráfico, explotación sexual infantil y reclutamiento de menores por estructuras delictivas.
En un país donde la niñez sigue siendo la más golpeada por la pobreza, la violencia y el abandono institucional, Jonathan Silva ha decidido convertir la defensa de los niños en el eje central de su vida pública. No habla desde la comodidad de un escritorio, sino desde el territorio, escuchando a las familias, recorriendo barrios y acompañando procesos sociales donde la infancia necesita algo más que promesas: necesita protección real.
Para Silva, la política no es discurso vacío ni protagonismo personal. Es gestión, resultados y presencia constante. Su trabajo se ha enfocado en garantizar entornos seguros, acceso a educación de calidad, alimentación digna y oportunidades reales para que cada niño pueda soñar sin miedo. “Un país que abandona a sus niños renuncia a su futuro”, repite con convicción.
¿Qué proyectos impulsaría desde la Cámara para fortalecer la protección integral de los niños y adolescentes y garantizar entornos seguros que salvaguarden su vida y dignidad?
Desde la Cámara impulsaría una política integral de protección a la niñez que articule prevención, control y restitución de derechos. En lo legislativo, priorizaría:
-Endurecimiento de penas y eliminación de beneficios judiciales para delitos de explotación sexual infantil, reclutamiento forzado y utilización de menores en economías ilegales.
-Fortalecimiento del ICBF y de los comités locales de infancia, con mayores controles, trazabilidad y evaluación de resultados, evitando la tercerización ineficiente.
-Prevención temprana mediante programas obligatorios de detección de riesgo en colegios y barrios con alta incidencia de microtráfico, articulados con Policía, Fiscalía y comunidades.
La protección de los niños no puede ser reactiva ni ideológica; debe ser integral, preventiva y centrada en su dignidad y desarrollo pleno.
Muchas familias bogotanas enfrentan jornadas extensas, informalidad y dificultades para el cuidado de hijos y adultos mayores. ¿Qué iniciativas legislativas promovería para facilitar la conciliación laboral y familiar, como horarios flexibles, teletrabajo o incentivos a empresas familiarmente responsables?
Promovería reformas que reconozcan a la familia como actor económico y social, no como obstáculo al desarrollo. En concreto:
-Incentivos tributarios y de contratación para empresas que implementen horarios flexibles, teletrabajo regulado y esquemas de corresponsabilidad familiar.
-Protección especial a madres y padres cabeza de hogar en contextos de informalidad, facilitando su transición a empleo formal.
-Fortalecimiento de redes comunitarias de cuidado, con supervisión estatal, para apoyar a familias con niños pequeños y adultos mayores.
La conciliación laboral no debe depender de privilegios, sino de reglas claras que hagan compatible el trabajo con la crianza responsable.
En una ciudad diversa y polarizada como Bogotá, ¿cómo defendería el derecho de los ciudadanos a expresar sus convicciones éticas, religiosas y políticas sin censura ni discriminación en espacios públicos, universidades y redes sociales?
Defendería la libertad de expresión como un derecho fundamental indivisible, que protege tanto ideas mayoritarias como minoritarias. Desde el Congreso impulsaría:
-Límites claros a prácticas de censura administrativa o simbólica en universidades, instituciones públicas y redes sociales.
-Garantías explícitas para que las convicciones éticas, religiosas y políticas no sean motivo de exclusión, sanción o estigmatización.
-Mecanismos de defensa jurídica para ciudadanos y líderes sociales perseguidos por expresar opiniones legítimas.
Una democracia sólida no silencia diferencias: las protege y las ordena dentro del marco constitucional .
¿Qué estrategias propondría para que los subsidios, programas de vivienda, alimentación y salud prioricen el fortalecimiento de la familia como unidad básica, evitando la dependencia asistencialista y promoviendo la autonomía de los hogares?
Impulsaría una reorientación de la política social para que los subsidios fortalezcan la autonomía familiar, y no generen dependencia estructural. Esto implica:
-Priorizar programas que incentiven educación, empleo y emprendimiento familiar, especialmente en vivienda y alimentación.
-Evaluar el impacto real de los subsidios en cohesión familiar y movilidad social.
-Enfocar la política pública en la responsabilidad, corresponsabilidad y sostenibilidad del hogar.
El Estado debe acompañar a la familia, no reemplazarla ni debilitarla. Frente al aumento de la inseguridad urbana, ¿qué reformas legales considera necesarias para proteger la vida de los ciudadanos, apoyar a las víctimas y garantizar justicia efectiva sin impunidad?
Frente al deterioro de la seguridad, propondría reformas orientadas a:
-Fortalecer el derecho de las víctimas, garantizando reparación efectiva y acompañamiento judicial.
-Revisar beneficios penales que hoy favorecen la reincidencia.
-Respaldar jurídica y presupuestalmente a la Fuerza Pública, dentro del marco del Estado de derecho.
La seguridad no es autoritarismo: es condición básica para el ejercicio de la libertad y la vida digna.
¿Cómo articularía su labor legislativa con iglesias, organizaciones comunitarias, juntas de acción comunal y colectivos ciudadanos de Bogotá para construir políticas públicas que reflejen auténticamente los valores de vida, familia y libertad en las localidades?
Mi labor legislativa se articularía con iglesias, juntas de acción comunal y organizaciones ciudadanas mediante:
-Mesas permanentes de diálogo territorial para construir políticas desde la realidad local.
-Reconocimiento del papel histórico de las iglesias y organizaciones sociales en prevención, cuidado y tejido comunitario.
-Legislación que facilite la cooperación entre Estado y sociedad civil, sin imposiciones ideológicas.
Las políticas públicas más eficaces nacen cuando el Estado escucha a las comunidades y respeta sus valores.

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